Estabas conmigo. Dentro de la habitación de mis abuelos, sobre el suelo. Acostados. Mientras te acobijaba con mi cuerpo, te pedía que cierres la puerta (me molestaba que alguien nos fuera a ver, o escuchar).
Estaba en mi pieza, por comerme una hamburguesa no muy grande, que ya tenia uno o dos bocados. En otra parte del piso había otra hamburguesa, mucho más grande y más completa. Dude en comerme esa, pero un poco por lástima y otro poco porque también era rica decidí seguir con la hamburguesa chica, que tenia doble carne adentro. Abrí la grande, para sacarle los pepinos y metérselos a la otra hamburguesa, pero ésta también tenía.